Miguel Brenner

 

BIOGRAFÍA

MIGUEL BRENNER nace el 8 de setiembre de 1953 en la ciudad de Huaral – Lima. Hijo de don Luis Brenner Salas y de doña Antonia Escobar. Fue criado a partir de los 2 años en la ex hacienda Pasamayo a orillas del río Chancay, por don Rufino Escobar y doña Cirila Heredia, abuelos maternos, y don Luis Brenner Sanoni y doña María Salas fueron sus abuelos paternos.

En su infancia sus padres por decisión propia, entregan al niño al poder de sus abuelos para que no le faltara la leche de las vacas que sus abuelitos criaban. Es así como el niño crece en el campo. El arte lo deslumbraría por primera vez en las riberas del río Chancay; además los huacos, las cerámicas, despertaban en él una gran curiosidad; preguntaba a sus mayores y le respondían que eran de los gentiles, antiguos moradores.

Desde muy niño, la pintura lo marca para siempre. Al ver un cuadrito en la escuelita fiscal donde lo vio por primera vez, quedó maravillado. Es allí donde todo se inicia. El paisaje de la hacienda, los cerros, el tren que pasaba a, la distancia, los cuentos y las leyendas contadas en las noches oscuras por sus abuelos, fueron creando imágenes en el subconsciente del artista. Su tía Ali, lo trae por primera vez a Lima. Junto a él viaja con su tía Betty –aún pequeños a Lima. Lo primero que pide es ir al Museo de Arte y posteriormente, al circo.

Quedó impresionado por la pintura cusqueña, con sus marcos dorados y sus trazos finos de pan de oro.

Sus primeros profesores de la infancia –no creían lo que dibujaba– le ponían bajas calificaciones y se veía afectado anímicamente. A veces garabateaba en la arena y coloreaba sobre la tierra, o contemplaba la luna y las estrellas al lado de sus abuelos.

Recuerda el niño que una noche vio en la luna cómo se formaban las imágenes. Y pudo ver que un hombre con barba, le daba un cucharón con algo para comer a un niño. Algo que nunca nadie pudo explicar. Cuando contemplaba las nubes veía formas de animales y fantasías. Tenía el agudo sentido de observación e imaginación.

Tiempo después, otros profesores decían que seria el “mejor” pintor del valle. “Yo respondía en silencio, que seria el mejor pintor del Perú., logró responder en su mente”.

Sus cuadernos los decoraba con letras góticas. Y los pintaba con colores mongoles y con témperas, que eran el asombro de sus profesores. Presagiaron que seria un gran artista.

Ya en la secundaria y siendo joven, estudió dibujo por correspondencia en Modern School Inc de Miami Florida. Culminada la secundaria estudia un año de relaciones públicas por consejo de su padre. Había leído la vida de los grandes artistas. Las miserias que vivieron y la gloria a la que llegaron después de sus muertes. Todo esto lo asustaba, pese a ello decidió estudiar a escondidas en Bellas Artes. Ingresó como un alumno brillante al pasar los exámenes. Y se dijo así mismo, seré pobre, rico o famoso, pero haré lo que más me gusta.

Su juventud, estuvo ligada a la pobreza y su madre y su hermana Mery eran el sostén del hogar. Entonces él tuvo que trabajar de chacarero, criador de pollos, vendedor de zapatos, pintor de casas y nichos en el panteón, para ganarse la vida y poder así estudiar.

PRIMEROS PASOS

Una vez ingresado a Bellas Artes era el primero en llegar y el último en salir. Comenzó a estudiar y a copiar a los impresionistas y a los clásicos. Así como a Leonardo da Vinci y a Diego de Velásquez, por cuenta propia. Allí descubrió una gran paleta, colorido y técnica, el arte estaba en sus venas. En la Escuela de Bellas Artes fue un alumno brillante y trabajador. Cuando vendió su primer cuadro a un extranjero canadiense, su madre doña Antonia quedó sorprendida al ver tantos dólares por un cuadro. Decía mucho dinero.

Terminó su educación en Bellas Artes; pero cuando su director Alberto Dávila le prometió la Medalla de Oro en el salón de Actos y no cumplió –cuenta Brenner– le dolió tanto en el alma, y lloró y se emborrachó y decidió rechazar el premio el día de la entrega.

Otro gran reto en su vida es que tenía que trabajar día y noche, y demostrar que el camino era difícil pero no imposible.

BECA A FRANCIA. EL SUEÑO EUROPEO

Pintaba sin parar muchas veces con lágrimas en los ojos. Luego vino la beca a Francia. Se hace el concurso –sólo quería un estimulo– tampoco se dio. Otro gran golpe, se dio cuenta que los concursos se daban por amistad y también están dirigidos por los eternos jurados.

La gran beca a Francia la ganó con sudor y talento. Después de tres años de egresado ya estaba en Paris. Su descubridor y galerista Rafael y Malvina Lemor lo apoyaron. Recuerda que la señora Malvina le decía hijo, –eres de los nuestros– moral y económicamente lo promocionaron en la Galería de Arte Camino Brent. Así llegó a exponer antes de partir a Francia y a su retorno.

Antes de partir viajó y expuso en su tierra natal para tener un acercamiento con los niños y su gente que no lo conocían. Expuso en la Feria Agropecuaria Peruano-Japonesa y el éxito fue rotundo. Triunfó en su tierra natal. El señor Oscar Fukuda y otros huaralinos compraron muchas obras, fue el pasaporte para viajar al Paris soñado por todos los artistas latinoamericanos. Ya en Paris, decidió ir a Roma por una semana y se quedó un año, lo atrapó la Capilla Sixtina y su gente maravillosa.

Expuso casi recién llegado una muestra individual sin hablar el italiano. Y el éxito inesperado fue tan grande que lo llevó hasta Florencia y Venecia.

Después de vivir un año en Roma, lo dejó todo. Tenia que ir a vivir a Paris y empezar de nuevo.

Escribió Elvira de Gálvez en “El Comercio”, una publicación con una foto pintando La Torre Eiffel, que ni la lluvia de Paris lo detiene, allí está pintando con un paraguas, comentó.

Pasó momentos difíciles de angustia y soledad. Luchó tanto que un año se cambió 18 veces de lugar. Fue en Paris a visitar la tumba de César Vallejo y a rendirle su homenaje. Luego pintaría un cuadro del famoso poeta peruano que escribió “me moriré en Paris con aguacero”.

Pintó su primer cuadro de gran formato el Guerrero de La Paz que lleva en su cabeza una casa roja con chimenea botando humo, expresaba sus vivencias y su sufrimiento, pintando en su primer cuartito taller en el barrio de Pigalle cerca al Molino Rojo. En esa época empezó a escribir su libro La vida exagerada de un pintor en Paris. Por esa época conoció a un señor que le gustó su obra y le invitó a conocerlo. Estaba pintando en una callecita de Paris. Este gran señor era nada menos que Gastón Diehl, critico de Arte y presentador de famosos artistas latinoamericanos. Conoció a muchos poetas y escritores, tales como Julio Ramón Ribeyro y a Alfredo Bryce Echenique, quienes quedaron impresionados por la obra de Brenner, en una exposición en Burdeos.

Llegó a exponer en diferentes salas, pero la más significativa fue en el Grand Palais. Dejó Paris pensando regresar algún día. Visitó España, Barcelona, Madrid, Toledo, y, fue a visitar a su maestro espiritual Salvador Dalí, a Figueras, uno de los museos más bellos del mundo a su parecer.

A su retorno de su primer viaje se dedicó a trabajar para comprarse su primer taller en San Isidro, en la calle Burgos 185, Dep. 202 – Lima 27, con toda esa experiencia que traía.

La seudo crítica peruana de Luis Lama y Élida Román lo atacó y Brenner los enfrentó y los denunció en una carta publicada en varios diarios y advirtió que defendería su arte hasta la muerte. Y que jamás pintaría para críticos, diría “amo la libertad de expresión pictórica”.

Expuso por Latinoamérica, en Santiago de Chile y Valparaíso. Otra vez la crítica de la Asociación Chilena lo observó. Pero en esta oportunidad le dio un Premio Internacional.

Miguel Brenner, decidió fundar con estas experiencias que había visto en Europa, el grupo “Encuentro”, con amigos, colegas muy polémicos y trabajadores talentosos: Vásquez, Manta, Caro, Palma, Martínez y Brenner.

Expuso en Colombia, Bogotá, en la Feria Internacional Artfi 93. Con la Galería América 92 expuso y vendió, y apareció. El director Alan Kass de la Gran Galería Kass Meridian de Chicago, y propuso llevarlo por todo el mundo y a todas las ferias internacionales.

Brenner decidió que no era el momento. Comenzó a pintar unos centenares de obras para hacer el gran contrato de su vida.

Expuso en Art Miami en 1995 en el Convention Center. Con la Galería América 92 y en esta gran Feria Internacional expuso al lado de los grandes artistas consagrados como Picasso, Dalí, Miró, Chagall, Botero, Matta, etc.

Miguel Brenner, se encuentra trabajando obras de grandes dimensiones para celebrar los 25 años (Bodas de Plata) en el mundo del arte en el 2004.

Próximamente viajará a la ciudad de Nueva York, ciudad cosmopolita, a vencer el gran reto de su vida.

Logró presentar una muestra individual en New York en el Consulado Peruano, del 15 de julio al 27 de agosto del 2005. Muestra muy apreciada por el público asistente. Luego el Museo de Arte Moderno de New York – MOMA le dirigiría una carta de felicitación al artista. También la GALLERY AGORA de NEW YORK lo invita a exponer.

En el año 2009 Brenner cumple 30 años dedicado al arte como artista pintor profesional y presentará una muestra retrospectiva 1979-2009 en el Museo de la Nación en Lima.

Una opinión sobre “Miguel Brenner

  1. Adela dice:

    Sr.Miguel Brenner, un ejemplo de vida y de lucha para sus seguidores.
    Bendiciones del altisimo,

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